Neymar y Nishimura tiran de Brasil

junio 13, 2014

12 de junio de 2014. Arena de Sao Paulo, Brasil. El momento que los amantes de este deporte llevábamos esperando desde que Casillas levantara la Copa del Mundo al cielo de Johannesburgo. El escenario ha cambiado, Brasil es hoy el centro del fútbol mundial.

Decir Brasil es decir Neymar, la máxima aspiración del combinado de Scolari. Ayer, junto con Nishimura, fue el principal protagonista del partido de inauguración. Después de una ceremonia insípida, le tocó el turno a la Canarinha. Los ojos se centraban en el futbolista del Barcelona, quien una vez más demostró que no le pesa la que posiblemente sea la camiseta más emblemática de todos los tiempos, el 10 que han llevado Pelé, Ronaldinho o Kaká entré otros.

Al parecer, nadie esperaba que Croacia plantara cara, pero pronto metieron el miedo en el cuerpo a la torcida brasileria adelantándose en el minuto 12. Olić ganó la espalda a Alves y puso un caramelo en el pie de Jelavic, ayer titular en detrimento de Mandzukic. No acertó a empujarla pero le bastó un remate en semifallo para que el gol subiera al marcador tras golpear en Marcelo. Gol en propia antes del primer cuarto de hora y un mar de dudas para empezar.

El runrún fue aumentando, la pentacampeona no se encontraba, el balón circulaba lento y sin fluidez, sus estrellas eclipsadas y su seleccionador más pendiente del cuarto árbitro que del rácano juego que ofrecía su selección. Oscar estaba apartado de su zona de influencia, Neymar vio la amarilla por un codazo a destiempo que denotaba frustración y tanto Hulk como Fred pasaron desapercibidos la mayor parte del encuentro. Ni Paulinho ni Luiz Gustavo consiguieron enlazar la defensa con el ataque y fueron frecuentes los balones en largo de sus dos centrales. El balón de oxígeno llegó en el 28, en una de las incursiones de Oscar por su área peligrosa; el centro, encontrando a Neymar, que se plantó en la frontal sin apenas oposición y colocó la pelota junto a la cepa del poste. Mucho más pudo hacer el gigantón croata; Pletikosa, en un disparo que no fue limpio pero sí ajustado y más que asequible para sus 193 centímetros.

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 Foto: Mundo Deportivo

Al contrario de lo esperado, el equipo balcánico no se vino abajo tras el descanso, aguantó el tirón y llegaron sus mejores minutos con posesiones largas y llegadas tímidas al arco de Julio César. El partido parecía morir, cuando Nishimura regaló una pena máxima sobre Fred más que discutible. El ariete del Fluminense se escurrió en el área y el colegiado japonés no dudo, penalti. Las tornas cambiaron en el banquillo, y era Luis Felipe Scolari quien yacía calmado, y Kovac quien disctuía con el cuarto árbitro. Pesó la grada y probablemente el escudo. Una vez más, Neymar no falló y entró entre los 10 máximos artilleros de Brasil de todos los tiempos, pisando los talones a Ronaldinho. Con su doblete devolvió la calma a una hinchada que daba las gracias a toda Japón.

Apenas quedaba tiempo para la heroica, y en una jugada que comenzó con David Luiz tapando el posible empate de Perisic, llegó la puntilla. Comenzaron a pesar las piernas y la ayuda defensiva se quedó por el camino. Oscar, de menos a más durante el encuentro, conectó un punterazo que se coló ante la pasividad de Pletikosa, flojo una vez más.

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Foto: Caracol Radio

Terminó así un partido en el que el resultado no se corresponde con los visto en el terreno de juego. Los croatas se lamentan, pero confían en sus posibilidades de clasificarse y Brasil respira a sabiendas de que debe mejorar mucho si quiere cumplir con las expectativas. Camerún y México completan un grupo en el que el se cruzarán con Chile, Holanda o España.